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Miércoles, 18 Septiembre 2019 16:06

! Quiero ser el mejor !

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Los 7 pasos para convertirnos en  los mejores 

Rafa Nadal y su secreto para ser el mejor

 Queremos ser los mejores, queremos progresar y convertirnos en ejemplos a imitar.

Una característica común a la inmensa mayoría de los seres humanos es nuestra intención de progresar, de ser mejores, de convertirnos en referentes y en modelos a imitar. Esto es verdaderamente loable y muy positivo, pero para conseguirlo necesitamos algo más que la intención y las ganas.

De hecho, siempre que pensamos en los mejores, nos vienen a la mente aquellas personas que destacan de manera sobresaliente en su campo:

los mejores deportistas, los mejores científicos, los mejores empresarios. Al final todos ellos comparten una serie de características que los definen como tales.

¿Qué hacen todos ellos para conseguir ser los mejores en sus campos?

Antes de nada, veamos lo que NO hacen.

La investigación al respecto en este momento lo tiene muy claro. Hay dos grandes mitos a derribar que Anders Ericsson1 (el padre de la Práctica deliberada) define con precisión:

  1. Cuánto más practiquemos mejores nos volvemos. La manera habitual de aprender y mejorar de los adultos parte la idea de  que debemos practicar y practicar hasta alcanzar nuestro tope. Creemos que, por el mero hecho de seguir practicando, nos haremos cada vez mejores. Pero en realidad no es así. La investigación demuestra de manera consistente que una vez que la personas alcanzamos un nivel de ejecución y automatismo aceptable, los años de práctica no conducen a una mejora. Esto se produce porque “las habilidades automatizadas se deterioran gradualmente en ausencia de esfuerzos deliberados para mejorar”. Investigadores de INSEAD en el campo de los negocios llaman a este fenómeno “la trampa de la experiencia3. Lo que sus estudios han demostrado es que los managers con mayor experiencia no producen, de media, mejores resultados que managers con mucha menos experiencia, incluso a veces, en algunos campos como la medicina o la auditoría, los médicos y auditores más experimentados llegan a obtener rendimientos menores que médicos y auditores menos experimentados. Este punto es evidente, el mero hecho de los años de experiencia y práctica repetida no ayuda a quien quiere ser top en su campo. Aprender e intentar mejorar a base de experiencia y de hacer lo mismo repetidas veces lo denomina Ericsson “mínimo necesario o práctica ingenua”. Ya que se limita a hacer algo de manera repetitiva y espera que esa repetición conlleve una mejora en el nivel de ejecución (mejora que no llega nunca ya que lo que se produce es un estancamiento permanente.
  2. Hay personas que nacen con un don y por ello son los mejores. Es decir que su conocimiento y grandeza le ha sido regalados por los dioses, los genes, la suerte, etc. Esto mito es tan antiguo como la humanidad. Este mito está aún mucho más enraizado que el anterior. Además es más reconfortante para las personas ya que nos ofrece una explicación poderosa de por qué nosotros no podemos llegar y otros sí. Tienen cualidades innatas que los demás no poseemos y por mucho que trabajemos jamás alcanzaremos su nivel. O lo tienes o no lo tienes. Esto explica de manera clara porqué hay tan pocos expertos o personas de élite (la suerte de tener un don es para uno entre un millón). El precursor de este mito fue Francis Galton (primo de C. Darwin). Puso las bases y propuso que el talento, al igual que otras características físicas como la altura, era heredado4.

Lo que ocurre con estos dos mitos es que son profundamente erróneos. No existe ninguna investigación definitiva que haya podido identificar los genes del talento.

Para Ericsson, el talento no es una cualidad innata. Los mayores expertos mundiales lo son porque han aprendido y entrenado de una determinada manera: la práctica deliberada. Lo que nos viene a decir Ericsson es que “el talento está al final, no al principio”.

Ok, esto está muy bien, pero entonces…..

¿Como nos convertimos en los mejores?

A través de los que se conoce como Práctica Deliberada que requiere dos elementos fundamentales:

  • Un ámbito ya desarrollado en el que los mejores ya han alcanzado un ámbito de ejecución sobresaliente. Es decir, hay personas que pueden ser consideradas los mejores en el tema.
  • Un profesor (Experto) que pueda proporcionar actividades prácticas diseñadas específicamente para ayudar al alumno a mejorar su ejecución. Es decir que lo que caracteriza a la práctica deliberada es que “sabe adónde va y cómo se llega”.

Los 7 elementos clave que ha de tener este tipo de aprendizaje son:

  1. Desarrolla destrezas que otros expertos ya han determinado como llevar a cabo de la manera más eficiente y para las que se han establecido técnicas de entrenamiento eficaces. El profesor de estas técnicas las conoce a fondo y sabe cómo aplicarlas a la realidad de su alumno. Aquí la clave es identificar a los ejecutantes expertos en la disciplina, averiguar qué hacen para ser tan buenos y, por último, encontrar la manera de que eso nos sirva también a nosotros.
  2. Tiene lugar fuera de la zona de confort y haciendo trabajo real. Requiere que la persona esté constantemente haciendo cosas que están un poco más allá de su entorno de seguridad y conocimiento. Además, hace que estemos pensando y creando representaciones mentales en la práctica, no en la teoría vacía. Mientras que los mejores métodos y metodologías de desarrollo están en permanente cambio, siempre se construyen en torno a un principio central, todos sitúan a las personas más allá de sus habilidades actuales, más allá de su zona de confort. Este más allá, supone ir a lo que Noel Tichy define como Learning Zone, y no caer en la tercera zona, Panic Zone, que impide el aprendizaje5. Identificar la Learning Zone y estar permanentemente en ella, es una de las claves para la mejora.
  3. Necesita objetivos definidos y concretos dentro de una categoría que han de mejorarse no en toda la categoría en sí. Nunca aspira a una vaga mejora general. La palabra clave aquí es Diseño. El diseño específico del entrenamiento ha de conseguir mejoras tangibles. Estas mejoras han de ser achacadas de una manera tangible al entrenamiento realizado. Cada objetivo ha de desglosarse en unidades mínimas de aprendizaje para poder realizarlas con éxito y así poder avanzar. Los mejores ejecutantes y expertos han sido capaces de aislar aspectos específicos que han de mejorar y enfocarse totalmente en ellos hasta que los pulen y los superan.
  4. Se basa en la Acción y en la repetición deliberada. Lo esencial para aprender y mejorar la ejecución es hacer, no saber (obviamente es necesario saber para poder hacer las cosas, pero el foco no está en saber). La distinción entre conocimiento y destreza es fundamental en la práctica deliberada. El foco tradicional de aprendizaje está en los conocimientos (es más sencillo, más cómodo y en lo que estamos educados. Un mito clásico sobre aprendizaje adulto es que las destrezas y habilidades pueden dominarse con facilidad si tenemos los conocimientos. Pero la investigación ya ha demostrado que esto no es así), la práctica deliberada pone foco en la ejecución y en cómo mejorarla. Ahora bien, lo que distingue la repetición en la Práctica Deliberada son 2 aspectos: el primero es que se centra en un elemento aislado y específico que necesito mejorar y el segundo la cantidad de veces que he de repetir esa acción hasta comprenderla, controlarla y asumirla
  5. Requiere plena atención, concentración y acciones conscientes de la persona. No basta con seguir las instrucciones. La concentración ha de ser máxima. Requiere muchas horas de práctica consciente y enfocada. El foco es vital. Es infinitamente mejor practicar menos tiempo, pero muy concentrado y con objetivos claros de cumplimiento, que mucho tiempo sin estar centrados en lo que hacemos. No tiene sentido practicar si no nos concentramos.
  6. Requiere que haya feedback inmediato y que se modifiquen las acciones realizadas en base a ese feedback recibido. Es fundamental que un profesor especializado observe el desarrollo de las acciones u ofrezca feedback específico y concreto que especifique las mejoras que es necesario realizar. Estas mejoras se han de aplicar de inmediato y de nuevo el ciclo de feedback se pone en funcionamiento.
  7. Necesita un profesor experto, perfecto conocedor del campo del que se trata, que diseña específicamente y asigna técnicas prácticas destinadas a ayudar al alumno a mejorar en destrezas muy concretas y le proporcione feedback constante. Esta parte es fundamental, ya que un profesor es un observador experto que, aparte de conocer a fondo el tema del que se trata, puede analizar los porqués de los errores y diseñar de nuevo acciones específicas para solucionarlos.

Nos ha tocado vivir en un entorno en el que el esfuerzo, la constancia, la práctica, el Feedback continuo y la perseverancia no gozan de una gran fama, pero si realmente queremos ser los mejores en nuestro campo, no nos queda más remedio que ponernos a ello y con una práctica deliberada consciente y profunda, mejorar y mejorar hasta convertirnos en un modelo a imitar.

1 Ericsson, A (2017). Número Uno. Conecta Editorial. Barcelona

2 A. Ericsson, J. Smith Eds. (1991). Towards a General Theory of Expertise: Prospects and Limits. New York. Cambridge University Press.

3 K. Sengupta, T.K. Abdel-Hamid, L. N. Van Wassenhove. The Experience Trap. Harvard Business Review, February 2008, pp 94-101https://hbr.org/2008/02/the-experience-trap

4 F. Galton.(1869/2006). Hereditary Genius: An Inquiry into its Laws and Consequences. Amherst, NY. Prometheus Books. 5 https://ogolead.com/ogoinspire/getting-zone-lea

Medios

https://youtu.be/HJuMHUnl0Tw
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