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la ciencia del éxito (3). Cómo convertirse en un experto

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¿Qué diferencia a los mejores de aquellos que lo hacen bien? El talento está al final, no al principio

Vamos a seguir A. Ericsson, uno de los mayores expertos mundiales sobre desarrollo de habilidades de los mejores.
Para Ericsson, el talento no es una cualidad innata. Los mayores expertos mundiales lo son porque han aprendido y entrenado de una determinada manera: la práctica deliberada.
Lo que nos viene a decir Ericsson es que el talento está al final, no al principio.
Para ello es necesario llevar a cabo un entrenamiento especializado que provoca cambios en nuestros patrones mentales (adaptabilidad cognitiva) y que sigue unos principios generales comunes a todos los expertos de alto nivel que se han estudiado.
La manera habitual de aprender de los adultos parte de una idea general de lo que queremos conseguir (jugar mejor al tenis, mejorar la comunicación, etc.). Después conseguimos unas cuantas instrucciones básicas de un profesor, un entrenador, una web, un libro, etc. y por último, con esta base, practicamos hasta que alcanzamos un nivel aceptable. Automatizamos este nivel de ejecución y a partir de ahí cometemos el principal error en aprendizaje adulto. Creemos que, por el mero hecho de seguir practicando, nos haremos cada vez mejores. Pero en realidad no es así. La investigación demuestra de manera consistente que una vez que la personas alcanzamos un nivel de ejecución y automatismo aceptable, los años de práctica no conducen a una mejora. Esto se produce porque “las habilidades automatizadas se deterioran gradualmente en ausencia de esfuerzos deliberados para mejorar”.

Esta primera manera de aprender la denomina Ericsson “práctica ingenua”, ya que se limita a hacer algo de manera repetitiva y espera que esa repetición conlleve una mejora en el nivel de ejecución (mejora que no llega nunca. Al contrario, lo que produce es un estancamiento permanente, una desmotivación evidente y la idea de que no podemos mejorar más)
Un paso más en el nivel de aprendizaje lo llama “Práctica Intencional”. Es una práctica más enfocada y reflexiva que cuenta con unas características que nos empujan hacia un incremento en nuestra capacidad de ejecución. Estas características son:

  • Tiene objetivos concretos y bien definidos. Parte del objetivo general (mejorar mi tenis, mejorar mi liderazgo) y lo convierte en algo concreto que se puede observar y medir de una manera más realista (Mejorar la volea de revés en pista rápida o asegurarme de que todo mi equipo entiende los 3 puntos clave que quiero transmitir)
  • Es focalizada. Requiere enfocar la atención a ese aspecto concreto que se quiere mejorar
  • Implica feedback inmediato. Permite comprobar muy rápidamente si se está haciendo bien o no y por qué. Implica además incluir la corrección, la manera de hacerlo bien.  
  • Requiere salir de la zona de confort. Esto es clave. Si no nos forzamos a salir de la zona y estamos en tensión, no mejoraremos jamás. Implica hacer algo que no éramos capaces de hacer antes. Y para ello debemos sortear límites y barreras no esforzándonos más y haciendo lo mismo, sino esforzándonos de manera distinta. Es un camino duro y requiere esfuerzo, por ello, la motivación personal es clave (obtener reconocimiento, feedback positivo, consecución de Quick Wins)

Con este tipo de práctica, los adultos aprendemos de una manera más realista y mejoramos nuestro nivel de ejecución. De hecho, lo que se produce es la creación de nuevas representaciones mentales que nos capacitan para realizar cosas que antes no podíamos hacer. Así, logramos evitar que nuestros patrones mentales nos mantengan en un nivel de ejecución intermedio que impide que desatemos todo el potencial.

Las representaciones mentales son una clave del aprendizaje adulto. Son estructuras intelectuales que se corresponden con un objeto, una idea, un conjunto de informaciones (por ejemplo “perro” implica una representación mental de un perro o la “Mona Lisa” implica que cada uno la representaremos mentalmente como nos acordamos de ella, con más o menos detalles).
Los expertos tienen representaciones mentales muy específicas para sus ámbitos de expertise. Estas representaciones son patrones de información (imágenes, reglas, hechos) que se retienen en la memoria a largo plazo y que nos permiten responder con eficacia y rapidez a determinadas situaciones.
Lo que diferencia a los expertos del resto de personas es que han desarrollado y cambiado la configuración de determinados circuitos neuronales para producir representaciones mentales extremadamente especializadas que les posibilitan reconocer patrones, evaluar y filtrar muy rápidamente la información clave, resolver problemas y tomar decisiones que les hacen destacar sobre el resto en el campo de sus especialidades.

La diferencia es que mientras los demás vemos una maraña de información confusa, elementos aleatorios, azar e incertidumbre, el experto ve patrones que conoce, organizan y dan sentido a la información con rapidez.
Por ello, cuanto más estudiamos y practicamos un tema, más detalladas y profundas se hacen nuestras representaciones mentales y más fácil nos resulta asimilar nueva información. Es decir, cuanto más diestros nos volvemos, mejores son nuestras representaciones mentales y cuanto mejores son estas, más eficaces y diestros nos volvemos.

Visto esto, la pregunta es:

¿qué le falta a la práctica intencional para convertirse en un sistema de entrenamiento y aprendizaje completo y ayudarnos a convertirnos en expertos?


Le faltan dos aspectos que añade la Práctica Deliberada y que consiguen que este tipo de práctica sea un Patrón de referencia, un ideal al que debería aspirar cualquiera que esté aprendiendo una habilidad o destreza.
La práctica deliberada une a los elementos anteriores (objetivos concretos y bien definidos, foco, feedback inmediato, trabajar fuera de la zona de confort) otros dos fundamentales:

  • Requiere un ámbito ya desarrollado en el que los mejores ya han alcanzado un ámbito de ejecución sobresaliente. Es decir, hay personas que pueden ser consideradas los mejores en el tema.
  • Requiere un profesor que pueda proporcionar actividades prácticas diseñadas específicamente para ayudar al alumno a mejorar su ejecución.

Lo que diferencia a la práctica deliberada de la intencional (y obviamente de la práctica ingenua) es que la primera “sabe adónde va y cómo se llega”.
Así, las características de la Práctica deliberada son:

  • Desarrolla destrezas que los mejores ya han determinado como llevar a cabo y para las que se han establecido técnicas de entrenamiento eficaces. El profesor de estas técnicas las conoce a fondo y sabe cómo aplicarlas a la realidad de su alumno. Aquí la clave es identificar a los ejecutantes expertos en la disciplina, averiguar qué hacen para ser tan buenos y, por último, encontrar la manera de que eso nos sirva también a nosotros. Otra manera de hacerlo en entornos en los que identificar a los mejores es difícil, consiste en pensar detenidamente en lo que es una buena ejecución, encontrar formas de medirlo, buscar a personas que tengan la mejor puntuación posible en esas áreas (ejecutantes expertos), averiguar qué les diferencia de otras personas menos dotadas en esas áreas y qué métodos de entrenamiento los ayudaron a llegar allí.
  • Tiene lugar fuera de la zona de confort y haciendo trabajo real. Requiere que la persona esté constantemente realizanco acciones que están un poco más allá de su entorno de seguridad y conocimiento. Además, potencia  que estemos pensando constantemente y creando representaciones mentales en la práctica, no sobre una teoría vacía.
  • Necesita objetivos definidos y concretos, nunca aspira a una vaga mejora general. Esta mejora ha de ser achacada de una manera tangible al entrenamiento realizado. Cada objetivo ha de desglosarse en unidades mínimas de aprendizaje para poder realizarlas con éxito y así poder avanzar
  • Se basa en la Acción. Lo esencial para aprender y mejorar la ejecución es hacer, no saber (obviamente es necesario saber para poder hacer las cosas, pero el foco no está en saber). La distinción entre conocimiento y destreza es fundamental en la práctica deliberada. El foco tradicional de aprendizaje está en los conocimientos (es más sencillo, más cómodo y en lo que estamos educados. Un mito clásico sobre aprendizaje adulto es que las destrezas y habilidades pueden dominarse con facilidad si tenemos los conocimientos. Pero la investigación ya ha demostrado que esto no es así), la práctica deliberada pone foco en la ejecución y en cómo mejorarla
  • Requiere plena atención y acciones conscientes de la persona. No basta con seguir las instrucciones. La concentración ha de ser máxima. Requiere muchas horas de práctica consciente y enfocada. El foco es vital. Es infinitamente mejor practicar menos tiempo concentrado y con objetivos claros de cumplimiento que mucho tiempo sin estar centrados en lo que hacemos. No tiene sentido practicar si no nos concentramos. Cuando nos estancamos, es necesario diseñar nuevos retos y desafíos (no demasiado grandes) que nos motiven de nuevo y que nos vuelvan a sacar de nuestra zona de confort.
  • Requiere que haya feedback inmediato y que se modifiquen las acciones realizadas en base a ese feedback recibido.
  • La mejora de la ejecución va de la mano de las mejoras de las representaciones mentales. Estas se vuelven cada vez más detalladas y eficaces
  • Necesita de un profesor o entrenador especializado que asigne técnicas prácticas destinadas a ayudar al alumno a mejorar en destrezas muy concretas y le proporcione feedback constante

Lo que diferencia realmente la práctica deliberada del enfoque tradicional del aprendizaje es el énfasis que pone en la acción y en la ejecución frente al conocimiento teórico. La práctica deliberada se centra en las destrezas. El conocimiento hay que adquirirlo, pero a no ser que seamos académicos puros, el conocimiento tenemos que aplicarlo. No ha de ser un fin en sí mismo. De hecho, la práctica deliberada lleva a sus practicantes a adquirir un gran conocimiento construido desde la reflexión de la práctica realizada.
Las representaciones mentales que nos convierten en expertos se crean desde la práctica, intentando algo, fracasando o teniendo éxito, reflexionando sobre ello y repitiéndolo de nuevo.

Dos Libros interesantes para iniciarse:

1. A. Ericsson (2016). Peak. Hay traducción en español: Número 1. Editorial Conecta.
2. Geoff- Colvin (2010). Talent is overrated. Hay traducción en español: El talento está sobrevalorado. Edit. Gestión 2000

 

 

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